jueves, 4 de julio de 2013

black gold



Yo tenía ganas de llegar hasta este punto sobre la línea, tenía ganas de subir a lo más alto y entonces entonarte al oído. Lo que no me habían dicho es la caída que hay después. 
Probablemente fuera eso lo que me hizo retroceder sin darme cuenta otra vez de que para subir has ido quitando los escalones mas bajos y los has apilado por encima de tus brazos. Yo llegué a lo más alto.
Y después me deje caer sobre plumas de cisne, me dejé morir unos instantes en la paz que precede a la tempestad, que cuando llegó dejo todo desolado, roto y quemado como al principio. 
Desde entonces me dedico a subir a lo más alto, a cantar operas enteras, y hacer caída libre sintiendo el viento en la cara como bofetadas, para poder dejar mi cerebro esparcido por todo el suelo. 
Con el fín de que cada vez pueda subir más alto y morir más rápido, para repetir.


No hay comentarios:

Publicar un comentario