La gente que dijo, hubo un antes y un después jamás visitó el otro lado del río.
Hubo un antes sin duda, pero un antes de qué.
Las gotas de lluvia en las pestañas cuando despiertas, dejando los universos en ángulo muerto suspendidos en el espacio de tus costillas, sonriendo para coser tormentas y deshielos. Pra que chorar mientras te deshaces si tienes a Anthony. ¿Quieres verme llorar? Y callar tus demonios con mi dramma. Pieles, huesos alejándose acercándose dejando las alas subiendo y lloviendo por dentro y por fuera. Solo quieres librarte del pecado y del paralelismo.
Hubo un antes del 23 de junio, un después que es escribir esto desnuda recordando.
En la madrugada frente al cartel de María Pineda con un piano sonando de fondo y sentir los años pasados como si fueran plomo.
Hubo un antes y un después pero todavía no he marcado el inicio ni creo que tenga un final.
Acto I
Intentaré resumir todo lo malo que puede pasar tras alejarse de la que había sido tu dosis diaria.
Respirar bocanadas de agua que te congela los pulmones y te va llenando poco a poco mientras te hundes en tu mas profunda oscuridad. Acurrucados esperando a oír la señal que nos permita salir de la celda y volver a ver la luz del sol, para abrirte a tiras la piel de la espalda y sangrar de forma supurante por cada poro y aliento. Para terminar dando paso a la calma que deja la tormenta.
Interludio
Estrenando cuaderno de notas escribí: Llegaré a Sevilla con seis horas de retraso, tengo medio sandwich de alguna especie de pollo bañado en salsa mostaza -odio la lechuga fría- Un techo adintelado lleno de tuberías y recovecos luces y cables perfectos para colgarte de ellos mientras esperas a que llegue el longo donde pasar las siete siguientes horas. -no te vuelvas a dormir-
T r a g e d i a
El olor de las naranjas y el frescor de las calles mojadas fueron el escenario principal que me ponían la piel de gallina y hacían estremecer al mas fuerte. Creamos un Delorean que devolvía los besos de trastienda y las madrugadas en labios confortables. El jugo de la fruta deslizándose hacia el codo, eyaculaciones frente al balcón, amor a penas y a escondidas.
Jep Gambardella siempre tendrá el deber de hacer que sus amigos se sientan como cuando eran niños.
domingo, 29 de junio de 2014
jueves, 5 de junio de 2014
Las caras se avalanzan como si fueran malabares subiendo, bajando y acercandose a mi con expresiones distorsionadas recien salidas de una pintura negra.
Pero siento que si no te escribo voy a explotar por dentro y no me lo puedo permitir.- Eres como una espina que se me ha quedado clavada muy dentro y al hacer lo que hiciste sentí que me rompía toda.
Todas ellas danzando en torno a una pira que es mi interior para quitarse la máscara y atravesar siempre mi cuerpo la misma cara, y yo que soy fuente desbordada a la altura del pecho. Abro los ojos y veo un techo convertido al negro, algunos puntos de luz pixelados por el sueño. Yo soy tan solo uno de los dos polos de esta historia la mitad, como dice la canción.
Todo ese tiempo dejé que fueras la parte que hacía que me quisiera a mi misma y ahora que te has ido. Te has llevado esa parte y sé que no va a volver.
Amando por vez primera.
miércoles, 15 de enero de 2014
Alcobendas - San Sebastián de los reyes
Debajo del puente - Pedro Guerra
Unos ojos bastante desproporcionados en comparación al resto de facciones de su cara. Tan grandes y opacos como podía turbarse su mente.
Parece que reflejaran las tormentas y luchas con las que se debatía. Observaba las motas de polvo en un rayo de sol, las pequeñas grietas de la piel, la belleza de los objetos.
Una boca que no hace justicia a lo que sale de ella, dragones y maldiciones con melodía que danzaban en el aire constante. Las curvas de su nariz, las orejas antes dilatadas como sus pupilas de gato y un pelo tan oscuro, como oscura es la noche.
Una piel aceitunada para hacer honor a su tierra, porque de la tierra surgimos y en ella perecemos.
Sus cejas dos jaulas para los linces ojos pardos.
Admiraba las constelaciones en espaldas ajenas y unos labios mullidos donde reposar la cabeza.
Historia de una mujer árbol tan hueca como su tronco seco.
Unos ojos bastante desproporcionados en comparación al resto de facciones de su cara. Tan grandes y opacos como podía turbarse su mente.
Parece que reflejaran las tormentas y luchas con las que se debatía. Observaba las motas de polvo en un rayo de sol, las pequeñas grietas de la piel, la belleza de los objetos.
Una boca que no hace justicia a lo que sale de ella, dragones y maldiciones con melodía que danzaban en el aire constante. Las curvas de su nariz, las orejas antes dilatadas como sus pupilas de gato y un pelo tan oscuro, como oscura es la noche.
Una piel aceitunada para hacer honor a su tierra, porque de la tierra surgimos y en ella perecemos.
Sus cejas dos jaulas para los linces ojos pardos.
Admiraba las constelaciones en espaldas ajenas y unos labios mullidos donde reposar la cabeza.
Historia de una mujer árbol tan hueca como su tronco seco.
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