jueves, 12 de abril de 2012



Llevo una temporada, leyendo solo, aumentando el vicio del café de Madrid o leyendo la segunda parte de Savento. Consumiéndome en las páginas de tantos libros y sin sacar todavía una historia que cuente la mía, sin aprender nada de su esencia (que hace tiempo se perdió). Olvidando todo el tiempo G.Señor, limitándome a hacer lo que esperáis.
Disfrutando de esos bajos con los ojos cerrados saboreando el té porque ya no hay tiempo, ni para el whisky. Sigo desmenuzando, repartiendo y clasificando cada rincón de aquella que me dio la luz y echando de menos y ahogándome en la que me guió. Haciendo de todo menos lo que quiero, si es que lo sé.

Escribir, por ejemplo: "la noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos"
El viento de la noche gira en el cielo y canta
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.



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