la suerte de quererte por fuera y por dentro, sonando en los cascos
Digamos que es una segunda no dedicación.
Simplemente déjalo fluir.
Perfección de las imperfecciones dijeron, y después de ver lo que han visto, se fueron cogiendo la botella y bebiendo el café recién hecho. Dejándome a solas con el carmín.
Llevándose la esencia, otra vez.
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