viernes, 17 de junio de 2011


Tragos que no aparecen.
Escotes insinuantes seguidos de tacones que nos hacen flotar
que les hacen enloquecer, adorar.
Hoy tras quince veranos me encuentro así.
Con mas ganas de no pensar y de creer que a los veinte ya no hay vida, hoy por hoy y mañana también seguiré ridícula ante esto. Definitivamente nací para ser una de las de atrás , esas que se pasan la noche con la botella en la mano y sin pensar en nada mas , esas que tras acabar el instituto nadie las recuerda.
Pero eso ya no me importa, este verano tengo mas ganas de tenerlas, de levantarme whisky en mano, cuidar el drama. Recorrer los madriles de la mano de distintas pe
rsonas, de mentir , de sentirlo otra vez, tumbarnos en el cesped como antes.

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