ayúdame a situarlos como personas.
He acabado en la pecera , esa de la que huía , en la que acaban todos.
Manchas de placer y un amor fugaz nocturno amanecen en mi cama conmigo junto con las carreras del rímel con mis lágrimas , con las botellas y la ropa rasgada.
Con los últimos destellos del sol sobre su pelo y los reflejos de nuestras sombras en el césped, por odiar y amar a la vez estar metida en el tumulto de gente, por querer buscar siempre los mejores rincones... por su barrio .
Por mis pros y sus asquerosamente fantásticas entradas.
Él, que necesita que le estén rascando la cabeza siempre, y por mis manos que no se cansan nunca de rascarle. Porque su color de pelo es la solución a todos los problemas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario